El Templo Colonial de Orosi, uno de los patrimonios arquitectónicos y culturales más emblemáticos de Costa Rica, atraviesa actualmente un proceso de restauración integral orientado a garantizar su estabilidad estructural y su preservación para las futuras generaciones.
Esta intervención responde a un deterioro progresivo identificado en la estructura del inmueble, particularmente en sus columnas y sistema de techumbre, lo que representaba un riesgo significativo para la integridad del edificio.
Una estructura histórica bajo presión
De acuerdo con el arquitecto encargado de la obra, Andrés Huertas, el templo presenta un comportamiento estructural comprometido debido al peso excesivo de su cubierta, que alcanzaba aproximadamente 400 kilogramos por metro cuadrado.
Este peso, sumado a la absorción de agua por las tejas antiguas, generaba una sobrecarga que se transmitía hacia las columnas y paredes laterales. Estas últimas, construidas originalmente en adobe, no están diseñadas para soportar fuerzas laterales, lo que provocó desplazamientos y fisuras visibles en la estructura.
Como parte de la intervención, se están reemplazando las columnas deterioradas algunas con fracturas importantes por nuevas piezas de madera de almendro, seleccionadas por su resistencia y durabilidad. Asimismo, se están utilizando maderas tratadas como el cedro amargo y el pirón para garantizar una mayor vida útil frente a agentes como la humedad y las plagas.
Materiales que cuentan la historia del templo
Uno de los hallazgos más relevantes durante el proceso ha sido la diversidad de materiales presentes en la estructura, evidencia de las múltiples intervenciones realizadas a lo largo de su historia.
En el templo coexisten elementos de adobe, ladrillo, bahareque, concreto y calicanto, reflejo de las distintas épocas, técnicas constructivas y respuestas ante eventos sísmicos que ha enfrentado la edificación durante más de dos siglos.
Además, se identificó que intervenciones previas incorporaron repellos a base de cemento, los cuales han afectado negativamente la conservación del adobe al impedir su adecuada ventilación, provocando desprendimientos y deterioro del material original.
Acciones inmediatas: reducir el riesgo y estabilizar
Según explicó Billy Javier Siles Loaiza, encargado de la oficina parroquial, los trabajos iniciaron tras el cierre del templo el 25 de enero, con el objetivo principal de reducir el peso estructural y mitigar riesgos.
Entre las primeras acciones ejecutadas destacan:
- Retiro total de las tejas para disminuir la carga sobre la estructura.
- Desmontaje del cielorraso y elementos internos que aportaban peso adicional.
- Desarme, resguardo e inventario de los altares.
- Descenso de las campanas para intervenir el campanario.
- Limpieza manual de las tejas para su posterior reutilización.
Paralelamente, se han abierto “ventanas” en las paredes para analizar su composición y estado, permitiendo definir criterios técnicos adecuados para su restauración.
Restauración especializada y trabajo interdisciplinario
El proyecto contempla la participación de especialistas en distintas áreas. La restauración de altares, imágenes religiosas y el viacrucis estará a cargo de la especialista Mercedes Fontana Gónzales, mientras que el tratamiento de adobes y repellos tradicionales será liderado por Guillermo Pudero, experto del Museo de Cultura Popular.
En el ámbito estructural, el proceso cuenta con la asesoría del ingeniero Adam Guzmán, garantizando el cumplimiento de criterios técnicos adecuados para edificaciones patrimoniales.
Asimismo, se incorporarán sistemas modernos de electricidad, seguridad, control de incendios y sonido, respetando el principio de reversibilidad propio de la restauración patrimonial.
Un proceso que también impacta a la comunidad
Más allá de su valor histórico, el templo constituye un eje central en la vida social, cultural y espiritual de Orosi. Durante generaciones, ha sido escenario de bautizos, matrimonios, funerales y celebraciones religiosas, consolidándose como un símbolo de identidad local.
Su cierre temporal ha tenido un impacto significativo en la dinámica comunitaria y en la economía local, especialmente en el turismo religioso, que complementa la oferta de turismo rural, ecológico y gastronómico de la zona.
Inversión y proyección del proyecto
La restauración integral del templo se estima en aproximadamente ₡800 millones, a lo que se suman cerca de ₡100 millones adicionales para la intervención de bienes muebles como altares e imágenes.
Actualmente, se trabaja con una etapa inicial financiada parcialmente, enfocada en la estabilización estructural. La duración total del proyecto podría extenderse a alrededor de un año, dependiendo de la disponibilidad de recursos.
Un compromiso permanente con el patrimonio
El proceso de restauración no se concibe como una solución definitiva, sino como parte de un compromiso continuo de mantenimiento. Tal como lo señala el equipo técnico, la conservación de un bien patrimonial de más de 280 años requiere intervenciones periódicas y preventivas.
El objetivo final es claro: que el templo conserve su esencia histórica, manteniendo su apariencia original, pero con las condiciones necesarias para perdurar en el tiempo.
Si estás interesado en conocer más sobre el proceso de restauración, te invitamos a seguir la página de Facebook Complejo Colonial de Orosi, donde podrás mantenerte informado sobre los avances de este importante proyecto.
